-Los
adictos al ejercicio se dirigen más a las actividades libres que existen en la
oferta de los gimnasios y que no cuentan con monitor.
- Han
descubierto que esta adicción es más común entre mujeres y en la franja de edad
que va entre los 16 y los 25 años.
-La
adicción puede ser secundaria, si produce un trastorno alimentario, o primaria
cuando genera dependencia, según un investigador de la Universidad de Elche.
-El investigador apunta que debería existir
una regulación de las profesiones deportivas para prevenir este tipo de
adicciones.
Alimentar el ego y la competitividad en el
ámbito del ejercicio parecen formar parte de esta nueva tendencia en la esfera
de las adicciones que, aunque reciente, comienza a llamar la atención de los
profesionales del deporte y la salud. Según explica David González-Cutre,
investigador de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de
la Universidad de Elche, esta adicción al ejercicio es relativamente reciente y
por ello existen pocos datos sobre las personas que se ven afectadas y su
evolución. El ejercicio es bueno y saludable, pero como todo depende de la
cantidad en la que se realice, señala el investigador. "Se han puesto de
moda actividades como el triatlón, carreras que realizan personas de edad más
avanzada de la habitual y que desean llegar a la meta a toda costa, a pesar de
que pueda tener efectos negativos sobre su salud", señala González-Cutre.
Así, el investigador apunta cómo han
aumentado las lesiones que llegan hasta atención primaria derivadas del
ejercicio. "Las personas de 30 años o más cuando corren someten a un
esfuerzo muy fuerte a articulaciones, rodillas o espalda. Este ejercicio debe
ser pautado por un especialista y con una periodicidad determinada",
señala González-Cutre. La dependencia al ejercicio puede ser secundaria, cuando
éste se convierte en un factor más dentro de un trastorno alimentario, o
primaria cuando el ejercicio es en sí mismo lo que genera dependencia. Sin
embargo, el investigador aclara que la adicción al ejercicio aún no se
contempla como un trastorno dentro del manual de referencia internacional sobre
salud mental (DSM-V), aunque está en estudio su inclusión.
Los trabajos de
González-Cutre y su colega Álvaro Sicilia de la Universidad de Almería sobre la
adaptación de los modelos existentes para evaluar la dependencia al ejercicio
se han publicado en las revistas The Spanish Journal of Psychology y
Research Quarterly for Exercise & Sport. Su trabajo más reciente, aún por
publicar, es una revisión de la literatura científica existente sobre este tema.
Dimensiones de la adicción
Según apunta González-Cutre, hasta
el momento la adicción al ejercicio se ha abordado desde la misma perspectiva
que la adicción a sustancias, a través de las siete dimensiones que se
establecen en estos casos.
Las siete dimensiones de la adicción a sustancias
aplicadas al ejercicio se plantearían como:
Tolerancia: hay que aumentar la cantidad
de ejercicio que se realiza de forma progresiva porque el cuerpo se adapta a la
cantidad que se realiza.
Abstinencia: si no se realiza ejercicio físico
se sufren síntomas de ansiedad o necesidad de hacerlo.
Efectos deseados: se
acaba haciendo más ejercicio del que se ha propuesto en un inicio.
Hacer
ejercicio se escapa de nuestro control: no se puede controlar la cantidad de
ejercicio realizado y se practica más ejercicio del que se desearía.
Tiempo: se
ocupa demasiado tiempo del disponible para realizar ejercicio.
Descuidar otras
actividades: al ocupar tanto tiempo en el ejercicio no se dedica a la familia,
los amigos, el trabajo.


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