lunes, 29 de septiembre de 2014

Adicción al trabajo

                                              Adicción al Trabajo (Workaholic)

La adicción al trabajo se define como la implicación excesiva y progresiva de la persona en su actividad laboral, sin control ni límite, y abandono de actividades que antes realizaba. Este exceso de implicación no se explica por necesidades laborales objetivas, sino por necesidad psicológica de la persona afectada. Comprende a aquellos trabajadores que, de forma gradual, pierden estabilidad emocional y se convierten en adictos al control y al poder, en un intento por lograr el éxito.

Es una de las adicciones comportamentales más aceptadas y justificadas socialmente y el laboradicto tiende a negar su problema. Generalmente son personas perfeccionistas.
No hay una definición médica para tal condición, emparentada con el síndrome de burnout (síndrome del quemado). Sin embargo, algunas formas de estrés y el trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva pueden estar relacionados con el exceso de trabajo. Aunque el término workaholic tiene una connotación negativa, se usa a veces para personas que expresan fuerte motivación hacia una carrera u oficio.

El “trabajo” en cuestión, usualmente asociado a un empleo pagado, puede también hacer referencia a actividades tales como deportes, música o artes.
Aunque se observa en ambos géneros, afecta en su mayor parte a profesionales varones entre 35 y 50 años, profesionales liberales y mandos intermedios, en los cuales la adicción al trabajo suele disimular problemas afectivos en la familia o en la pareja.
En estas personas el trabajo constituye el centro de su vida y su refugio, quedando todo lo demás, incluida la familia, el ocio y la vida social, en un segundo plano. Resulta habitual que lleven trabajo a casa para acabarlo por la noche o los fines de semana y pueden mostrar algo parecido a un síndrome de abstinencia durante las vacaciones. Son personas insatisfechas o irritables cuando están fuera del trabajo.
Las consecuencias más graves de son: relaciones familiares deterioradas, tendencia al aislamiento, malhumor, desinterés por las relaciones interpersonales no productivas y problemas de salud. Además, puede observarse consumo abusivo del alcohol y tabaco, tiempo libre muy reducido y alteraciones del sueño.


El adicto al trabajo suele negar el problema, evidenciando una distorsión en la apreciación de la realidad apoyada a menudo por el consenso social, ya que el trabajo intenso en general está bien visto, escapando a los observadores su carácter patológico.
Resulta obvio que no toda dedicación intensa al trabajo es adicción. Puede haber personas que trabajan mucho pero que saben desconectarse en su tiempo libre.

Existen tres tipos de adictos al trabajo:
  • Complacientes: se caracterizan por ser menos ambiciosos y más sociables que los otros adictos. Para ellos la aprobación del jefe y de los compañeros de trabajo es de gran importancia. Se callan sus problemas y tienen más posibilidades de caer en una depresión.
  • Controladores: son independientes y ambiciosos, y odian perder el control. Cuando descienden en su rendimiento laboral, se vuelven ansiosos e irritables.
  • Narcisista controlador: su personalidad está desequilibrada y, en situaciones de tensión, puede llegar a la despersonalización (sensación de no ser uno mismo, de no conocerse a sí mismo) y a la desrealización (sensación de estar fuera de la realidad, de ver y experimentar lo circundante como un sueño). Son egocéntricos.

Test  de auto-evaluación para Adicción al Trabajo:

  • ¿Suele retirarse de su trabajo después de la hora de salida?
  • ¿Suele llevarse alguna lectura-informe a su casa?
  • ¿Lo llaman con mucha frecuencia por teléfono de su trabajo a su casa?
  • ¿Siente que hace algo incorrecto cuando se va del trabajo a una hora diferente del resto de las personas?
  • ¿Tiene en su agenda más teléfonos de colegas que de amigos?
  • ¿Las vacaciones le resultan interminables a partir de la primera semana?
  • ¿Se queja continuamente de que le falta tiempo?
  • ¿Sus conversaciones suelen ser casi siempre sobre el trabajo?
  • ¿Se plantea o reconoce que el trabajo le requiere continuamente?
Si contestó afirmativamente a varios de estos ítems, el probable que usted esté padeciendo una adicción al trabajo.

Tratamiento

Para solucionar un problema de adicción al trabajo primero hay que reconocer que lo padecemos. La terapia más eficaz es la Terapia Cognitivo-Coductual sola o acompañada con tratamiento farmacológico en los casos que así lo requieran.

Se debe trabajar en establecer un contrato terapéutico en el cual se debe realizar un inventario de uno mismo, un análisis en profundidad de la trayectoria vital, establecer un programa de actividades alternativas que tendrá que cumplir obligatoriamente, aprender a manejar el ocio, reducir, de forma paulatina, las horas que se dedican al trabajo, priorizar lo urgente y lo que no lo es tanto, entrenarse en técnicas de relajación, y cambiar las actitudes, confrontando las ideas erróneas sobre el perfeccionismo y el éxito.


Adicción a la comida

                                            

Los desórdenes adictivos relacionados a la comida se agrupan en tres tipos básicos:
1.- la bulimia
2.- la 
anorexia nervosa
3.- el comedor compulsivo.


En todas estas variantes se presentan los componentes de abosesión y descontrol típicos de las adicciones, pero cada variante toma una forma especial.
La anorexia nervosa es un desorden donde la obsesión por la abstinencia alimenticia es el síntoma 
principal.
El anoréxico participa compulsivamente en regímenes dietéticos severos y autoimpuestos con el fin de "bajar de peso", aunque muchas veces están muy por debajo del peso ideal debido a la propia patología. 
La percepción de la autoimagen esta distorsionada y es común el uso inapropiado de laxantes y diuréticos. La muerte puede sobrevenir por desnutrición y desequilibrio electrolítico. 
La bulimia es un desorden donde ocurren ciclos alternos de comer compulsivamente y de "purga" donde se inducen vómitos o se establecen regímenes severos de dietas, ejercicios o laxantes para inducir la pérdida de peso luego de la compulsión.
El comedor compulsivo sufre de ciclos alternantes de compulsión por comer y síntomas depresivos acompañados de vergüenza, culpabilidad y remordimiento. 
El comedor compulsivo utiliza la comida para lidiar con sus sentimientos. 
La obesidad y todos los problemas relativos al sobrepeso son consecuencias de este desorden.


Adicción al sexo

                     Adicción al sexo 


La adicción al sexo o sexo compulsivo (también conocida como ‘donjuanismo’) se refiere a un conjunto de conductas con formato repetido y de carácter compulsivo dirigidas a mantener relaciones sexuales, habitualmente con diferentes parejas, con el fin de satisfacer un intenso y frecuente deseo sexual. Se calcula que un 6% de la población puede sufrir este trastorno.
Pero, ¿te has preguntado alguna vez “cuánta cantidad de sexo” es normal tener al cabo de una semana? No existe ninguna cifra que pueda responder de forma certera a este interrogante, ya que la frecuencia adecuada de las relaciones sexuales no las marca nadie más que la pareja. Lo que sí está claro es que, cuando el deseo de mantener relaciones sexuales es demasiado frecuente y la búsqueda de satisfacción del mismo ocupa gran parte del día a día, o interfiere de forma significativa trayendo consigo consecuencias negativas, es muy probable que hablemos de adicción al sexo.

Perfil de la persona adicta al sexo

El adicto al sexo se define por su comportamiento, el cual es fruto de sus deseos. De forma general, la persona adicta al sexo mantiene una actividad sexual excesiva, habitualmente promiscua e incontrolada. Además, suele presentar las siguientes características:

·   Varón joven (en el caso de las mujeres recibe el nombre de ‘ninfomanía’).

· Problemas de control de impulsos, falta de concentración, etcétera. La satisfacción sólo la obtienen en el momento, sintiéndose posteriormente culpables por haber mantenido la relación.

·   Persistente en su conducta a pesar de las consecuencias negativas.

·  Tienen pensamientos sobre temas sexuales casi de forma constante y de manera intrusiva.

·  No es capaz de controlar su impulso sexual.

·  Promiscuo, su conducta sexual es ocultada mediante engaños, mentiras.

· Frecuentemente recurre a la masturbación, encuentros con desconocidos, cibersexo, pornografía, prostitución…

·  El tiempo dedicado a la búsqueda de sexo le puede llevar al aislamiento, además de traerle problemas económicos y familiares.

·   Baja autoestima.

· Presenta malestar similar al síndrome de abstinencia cuando no consigue mantener relaciones sexuales.



Adicción a las compras

Adicción a las compras

En determinadas fechas los comercios aprovechan para poner precios más económicos y con ello incentivar el consumo; una buena oportunidad de adquirir los productos que necesitamos a menor precio, pero también es una trampa para aquellas personas que compran de forma compulsiva. Cuando comprar deja de ser una actividad lúdica o para cubrir una carencia, y pasa a convertirse en una necesidad en sí misma, de comprar por comprar, puede que estemos ante un caso de adicción a las compras. Descubre qué es y por qué se produce, y sobre todo cómo prevenir y tratar este problema.


¿Qué es el síndrome de la compra compulsiva?

Denominado también como oniomanía o shoppingmania, el síndrome de compra compulsiva es un tipo específico de alteración del comportamiento, semejante a la adición; por el cual una persona es incapaz de controlar sus tendencias e impulsos que le llevan a comprar. Esta adquisición puede estar fijada en un determinado objeto, bien o servicio, de forma que se tenga una tendencia irrefrenable a adquirir toda clase de zapatos o bolsos, por poner un ejemplo; o puede estar asociada al hecho de comprar por comprar, sea el producto que sea.
La personas más expuestas a esta adicción a las compras son los vulnerables jóvenes, que se encuentran en una etapa de formación, y donde cobra especial importancia la aceptación social y la pertenencia al grupo, siendo sus iguales su referente sobre lo que es adecuado y lo que no. Precisamente a esta edad, y en particular en las mujeres, es donde se encuentran la mayoría de los casos de compra compulsiva; y en especial, en aquellas que tienen mayores posibilidades económicas.
El prototipo de persona que empieza a sufrir la adicción por las compras compulsivas sería una joven de familia con posición económica media alta o alta, que no tiene que dar cuentas sobre lo que gasta, que suele realizar sus compras con amigas de una posición similar, y que le gusta “ir a la moda”, encaprichándose de lo último que sale al mercado. Así que si ves que tu hija empieza a gastar más de la cuenta, cogiendo a veces dinero a escondidas, y que lo tira en caprichos, tienes que plantearte que puede tener un problema de compra compulsiva.
También puede darse un poco más adelante, por ejemplo si observas que alguna amiga de una edad cercana a los cuarenta suele comprarse todo lo que aparece de su artista o famoso favorito, y además trata de ir a la moda, adquiriendo casi a diario nuevas prendas, que ni siquiera le da tiempo a disfrutar, ya que al día siguiente tiene otro modelo diferente, puede que debamos sospechar que sufra esta patología de compra compulsiva; pues, aunque se inicie en una edad temprana, si no se llega a tratar puede durar toda la vida.


domingo, 28 de septiembre de 2014

Presentación

Hola, compañeros!, este es el blog del equipo 5, de la materia "TICs", del grupo 1E Vepertino.

En este Blog les hablaré de las varias de las muchas adicciones que hay en el mundo.
Entre ellas: Adicción a los videojuegosAdicción al ejercicio físico, entre otras.


Espero y les guste :D.
                                                                                   Integrantes:
                                                                              -Manuel Miranda
                                                                              -Daniel Torres
                                                                              -Edgardo Peña
                                                                              -David Franco


Video de introducción:



Adicción al ejercicio fisico

                           Adicción al ejercicio físico




-Los adictos al ejercicio se dirigen más a las actividades libres que existen en la oferta de los gimnasios y que no cuentan con monitor.

- Han descubierto que esta adicción es más común entre mujeres y en la franja de edad que va entre los 16 y los 25 años.

-La adicción puede ser secundaria, si produce un trastorno alimentario, o primaria cuando genera dependencia, según un investigador de la Universidad de Elche.

 -El investigador apunta que debería existir una regulación de las profesiones deportivas para prevenir este tipo de adicciones.



Alimentar el ego y la competitividad en el ámbito del ejercicio parecen formar parte de esta nueva tendencia en la esfera de las adicciones que, aunque reciente, comienza a llamar la atención de los profesionales del deporte y la salud. Según explica David González-Cutre, investigador de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de la Universidad de Elche, esta adicción al ejercicio es relativamente reciente y por ello existen pocos datos sobre las personas que se ven afectadas y su evolución. El ejercicio es bueno y saludable, pero como todo depende de la cantidad en la que se realice, señala el investigador. "Se han puesto de moda actividades como el triatlón, carreras que realizan personas de edad más avanzada de la habitual y que desean llegar a la meta a toda costa, a pesar de que pueda tener efectos negativos sobre su salud", señala González-Cutre.

Así, el investigador apunta cómo han aumentado las lesiones que llegan hasta atención primaria derivadas del ejercicio. "Las personas de 30 años o más cuando corren someten a un esfuerzo muy fuerte a articulaciones, rodillas o espalda. Este ejercicio debe ser pautado por un especialista y con una periodicidad determinada", señala González-Cutre. La dependencia al ejercicio puede ser secundaria, cuando éste se convierte en un factor más dentro de un trastorno alimentario, o primaria cuando el ejercicio es en sí mismo lo que genera dependencia. Sin embargo, el investigador aclara que la adicción al ejercicio aún no se contempla como un trastorno dentro del manual de referencia internacional sobre salud mental (DSM-V), aunque está en estudio su inclusión. 
Los trabajos de González-Cutre y su colega Álvaro Sicilia de la Universidad de Almería sobre la adaptación de los modelos existentes para evaluar la dependencia al ejercicio se han publicado en las revistas The Spanish Journal of Psychology y Research Quarterly for Exercise & Sport. Su trabajo más reciente, aún por publicar, es una revisión de la literatura científica existente sobre este tema.

Dimensiones de la adicción
Según apunta González-Cutre, hasta el momento la adicción al ejercicio se ha abordado desde la misma perspectiva que la adicción a sustancias, a través de las siete dimensiones que se establecen en estos casos. 
Las siete dimensiones de la adicción a sustancias aplicadas al ejercicio se plantearían como: 
Tolerancia: hay que aumentar la cantidad de ejercicio que se realiza de forma progresiva porque el cuerpo se adapta a la cantidad que se realiza.  
Abstinencia: si no se realiza ejercicio físico se sufren síntomas de ansiedad o necesidad de hacerlo. 
Efectos deseados: se acaba haciendo más ejercicio del que se ha propuesto en un inicio. 
Hacer ejercicio se escapa de nuestro control: no se puede controlar la cantidad de ejercicio realizado y se practica más ejercicio del que se desearía. 
Tiempo: se ocupa demasiado tiempo del disponible para realizar ejercicio. 
Descuidar otras actividades: al ocupar tanto tiempo en el ejercicio no se dedica a la familia, los amigos, el trabajo.

Adicción a los videojuegos

La adicción se da cuando una persona necesita un estímulo concreto para lograr una sensación de bienestar y por lo tanto, supone una dependencia mental y física frente a ese estímulo.
En este caso, la adicción a los videojuegos (consolas, móviles, ordenadores, etc.) significa una fuerte dependencia hacia los mismos que se caracteriza por ser una actividad que ocupa demasiado tiempo en la vida de los adolescentes y se continúa practicando a pesar de conllevar consecuencias negativas.

Algunos de los aspectos o síntomas en que padres y educadores debieran fijarse son:


- El joven parece estar absorto al jugar, sin atender cuando le llaman.
- Siente demasiada 
tensión e incluso aprieta las mandíbulas cuando está jugando. 
- No aparta la 
vista de la televisión o pantalla. 
- Empieza a perder interés por otras actividades que antes practicaba. 
-
Trastornos del sueño.
- Mayor distanciamiento de la 
familia y amigos.
- Problemas con los estudios.
- No respeta de ninguna manera los horarios estipulados.




Las causas de que exista una adicción a los videojuegos son muy diversas, pero nos podemos encontrar con las siguientes:

- Personalidad dependiente: Hay personas que por su personalidad tienden más a la adicción que otras.
- Problemas familiares (falta de comunicación, incomprensión, separaciones dramáticas, poca dedicación al 
niño por motivos laborales...)
- Problemas escolares/ sociales. Escasa integración en un 
grupo de amigos, soledad, desmotivación escolar.

Es importante destacar que los videojuegos en sí mismos no suponen una amenaza, puesto que todo dependerá del uso y control que se ejerza sobre ellos. Por eso, las 
adicciones no se centran en el propio videojuego, sino en la forma descontrolada y abusiva en la que se puede presentar. A parte, el contenido que puedan tener estos videojuegos también es importante, ya que en muchas ocasiones se trata de contenido violento, que les influye mucho en su propia conducta y que con el tiempo tiene muchas interferencias en las relaciones familiares. 

Algunas recomendaciones para padres o educadores son:

- Realizar conjuntamente con el joven un horario para que se reparta equilibradamente el tiempo.
- Proponer nuevas actividades que le resulten de interés.
- Utilizar los videojuegos como "premio" por la correcta realización de sus tareas escolares, demostrándole que el estudio es lo primero.

Algunos padres pueden considerar necesario contar con la ayuda de un
psicólogo o coacher. En nuestro centro de psicología en Bilbao, los jóvenes reciben la ayuda necesaria para desengancharse de la consola, teléfono móvil y ordenador. Las terapias también incluyen cierto trabajo con los padres que entrenan aspectos comunicativos con sus hijos para poderles ayudar en el día a día. Es importante saber que estos problemas cuentan con tratamiento y que conviene pedir ayuda cuando no se ve la manera de atajarlo en casa.